Mientras el Gobierno de Jalisco concentra buena parte de su discurso en la promoción del Mundial de Futbol y los grandes proyectos de infraestructura, miles de familias siguen enfrentando un problema mucho más cotidiano y urgente: el agua sucia y con mal olor que llega a sus hogares.
El director del SIAPA, Ismael Jáuregui Castañeda, aseguró hace apenas unas semanas que las denuncias ciudadanas relacionadas con agua turbia y malos olores habían disminuido en un 86 por ciento gracias a las acciones implementadas desde el inicio de su gestión. Sin embargo, la realidad que viven cientos de vecinos parece contar una historia distinta.
Habitantes de colonias como Jardines Alcalde, Jardines La Normal, Mezquitán, San Miguel y El Retiro continúan denunciando que el agua que sale de sus llaves presenta coloración irregular, sedimentos y olores desagradables. Algunos incluso han decidido organizarse para manifestarse y bloquear vialidades, como ocurrió recientemente en la Glorieta de La Normal, ante la falta de respuestas efectivas por parte de la autoridad.
El problema no es solamente la calidad del agua. Lo verdaderamente preocupante es la sensación de abandono que experimentan los ciudadanos cuando sus reclamos parecen perderse entre estadísticas optimistas y discursos oficiales. La confianza pública no se recupera con porcentajes, sino con resultados visibles en los hogares.
















