Mientras los reflectores nacionales e internacionales apuntan hacia la inauguración del Mundial 2026 en la Ciudad de México, en Jalisco ocurrió un movimiento político que pasó casi desapercibido: la renuncia de la presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, Paula Ramírez Höhne.
La todavía titular del organismo asegura que se trata de una decisión personal, largamente meditada. En su despedida destacó logros importantes como la conducción institucional del IEPC, la estabilidad presupuestal y la organización de procesos electorales que permitieron la transición pacífica del poder público.
Sin embargo, toda salida genera preguntas. Más aún cuando ocurre a poco más de un año de que inicie formalmente el proceso electoral de 2027. Aunque la consejera presidenta no dejó entrever conflictos internos ni presiones externas, la renuncia inevitablemente abre espacio para la especulación.
Tampoco puede olvidarse que durante su gestión el organismo enfrentó momentos de tensión y cuestionamientos públicos derivados de la elección municipal de Guadalajara, una de las contiendas más polémicas y disputadas de los últimos años en Jalisco.
Quizá el anuncio de su renuncia el mismo día de la inauguración mundialista sea una simple coincidencia. O quizá fue el momento ideal para salir discretamente de escena mientras la atención pública está puesta en el futbol.
Lo cierto es que los mundiales duran unas semanas. Las instituciones democráticas deben durar mucho más. Por eso, más allá de nombres y cargos, lo importante será garantizar que el IEPC conserve la confianza ciudadana y llegue fortalecido a los retos electorales que están por venir.
















